Mesa de Autoayuda K

Grupo de autoayuda para quienes padecen ciertas molestias ante
comentarios Anti-K, o incluso descubren alguna tolerancia al peronismo.

Rentista viene de renta



Columna publicada en Nueva Ciudad

“Un gallo aplaudía desde la ramada la cercana aurora. Dos o tres peones ensillaban caballos. Cerca del suyo, enjaezado ya, el patrón tomaba un mate que acababa de traerle, sumisa, la hija del capataz con la cual había dormido”
Leopoldo Lugones / El payador / 1913 


Luego de 15 años de ausencia presidencial, la Exposición Rural de Palermo recibió a Mauricio Macri con un entusiasmo contagioso. El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Luis Miguel Etchevehere, pidió un aplauso para los funcionarios presentes y dio un discurso plagado de buenas intenciones y anuncios de futuros promisorios. Llamó a “superar la palabra autoritaria a favor de la palabra del diálogo” y tras pedir “basta de grietas” exigió “desterrar para siempre el populismo, que es la negación del porvenir”. Tras defender el necesario respeto a las instituciones, explicó sin detectar contradicción alguna que "cuando el autoritarismo intentó privarnos de nuestros derechos, el campo supo salir a la calle”. Concluyó, previsiblemente, que “dónde el campo encuentre provecho, lo encontrará la Argentina”.

La habitual falacia transitiva de la SRA señala que los empresarios del campo son “el campo” y “el campo” es la Argentina. Por ende, cobrarles impuestos, por ejemplo, es ir en contra de los intereses de todos. Nada nuevo hay en ese viejo truco conceptual. Sarmiento escribió hace casi 140 años (pocos años después de la creación de la SRA): “Nuestros hacendados no quieren saber nada de derechos, de impuestos a la hacienda. Quieren que el gobierno, quieren que nosotros que no tenemos una vaca, contribuyamos a duplicarles o triplicarles su fortuna…”. Varias décadas más tarde, en una crítica al Estatuto del Peón establecido por Perón en 1944, que intentaba con descaro equiparar los derechos del trabajador rural con los del resto de los trabajadores, la SRA explicó que el trabajo en el campo establece una “camaradería de trato, que algunos pueden confundir con el que da el amo al esclavo, cuando en realidad se parece más bien al de un padre con sus hijos”. Tal vez esa sea la razón de la alta tasa de trabajo en negro en el campo (de aproximadamente 75%): no son relaciones laborales sino afectivas, por llamarlas de alguna manera, como la que señala la escalofriante cita de Lugones al inicio de esta columna. En la misma crítica al nuevo estatuto, la SRA explicaba que “en la fijación de los salarios es primordial determinar el estándar de vida del peón común. Son a veces tan limitadas sus necesidades materiales que un remanente trae destinos socialmente poco interesantes.” En otras palabras, si se le paga demasiado, esta gente se la gasta en vino o, como diría el notable senador Sanz, esa plata se va “por la canaleta del juego y la droga”.

“El campo es ejemplo de solidaridad, por eso gauchada viene de gaucho", explicó nuestro presidente durante la misma ceremonia. Lo más asombroso no es la mención a un personaje hoy imaginario como el gaucho, sino el hecho de trasladar sus supuestas virtudes a su patrón. Como si los accionistas de Techint estuvieran imbuídos de las virtudes del operario de un gran horno o la familia Blaquier, propietaria del ingenio Ledesma, compartiera las virtudes del trabajador de la zafra.

En realidad, los empresarios del campo pueden encontrar provecho y no por eso encontrarlo las mayorías. De eso trata la política, de repartir la renta, y es eso que genera exigencias de destierros perpetuos contra gobiernos considerados autoritarios por no responder a intereses particulares (en ese sentido debemos agradecer que ya no se exija hacerlos desaparecer).

Porque si gauchada viene de gaucho, rentista viene de renta.

Foto: un rentista enseña a sus empleados las ventajas del trabajo en equipo (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED)
Pispeá
 

Una orgía de derechos



Columna publicada en Nueva Ciudad.


El dirigente gremial Dante Camaño, de un oficialismo contagioso, opinó que el gobierno de Mauricio Macri afronta el desafío de “volver a generar una cultura del trabajo” para dejar atrás la etapa kirchnerista caracterizada por “una orgía de derechos” sin “obligaciones”. Entre otras declaraciones que harían sonrojar a Donald Trump, denunció el supuesto acceso irrestricto de extranjeros y de turistas que en realidad “vienen a estudiar, a operarse o a trabajar clandestinamente o algunos vienen a traer droga”. Es asombroso que un dirigente gastronómico denuncie a esos mismos turistas que los restaurantes en los que trabajan sus representados esperan con ansias para compensar la caída del consumo local, pero nada puede ser más asombroso que la noción de “orgía de derechos”.

Al parecer, el kirchnerismo amplió los derechos de forma exagerada y, aún peor, lo hizo “sin obligaciones”, un requisito extraño. ¿Con qué obligaciones tuvieron que compensar los empleados el derecho básico a poder sentarse (1907), trabajar sólo 8 horas diarias (1929) o contar con vacaciones pagas (1945)? Pero, además, ¿de qué forma esas otras “orgías de derechos” afectaron la “cultura del trabajo” que tanto parece atormentar a este dirigente gremial con preocupaciones de empresario? La Historia parece contradecir a Camaño: las mejoras orgiásticas de las condiciones de trabajo no sólo mejoraron la calidad de vida de los empleados sino que correspondieron a un aumento sostenido de su productividad y de la riqueza general.

En su programa de los domingos, Jorge Lanata explicó que “no podemos aceptar como normal que el Estado pague la luz y el gas”. Más allá de la chicana de asimilar subsidio a pago total, lo extraño es que esa anormalidad fue norma durante una década y en otros países lo es hace mucho tiempo más. Al parecer, podemos subsidiar a los ricos -eliminando retenciones, reduciendo impuestos o no implementando otros, como el de la herencia- pero no está bien subsidiar a la clase media y a los pobres. Tal vez el próximo paso consista en explicarnos lo insostenible que resulta la escuela o la salud gratuitas o incluso la gratuidad de las plazas, pagadas como todos sabemos por el contribuyente y no por el usuario.

En una columna en Clarín, el economista Luis Rappoport, escribió que “la pretensión sindical de recuperar el poder adquisitivo de los salarios es un peligro por la simple razón de que un país más pobre no puede sostener los mismos salarios de cuando era rico (…) La sociedad debe asumir esa realidad, de la misma manera como la sociedad inglesa -en tiempos mucho más dramáticos de 'sangre, sudor y lágrimas'- asumía que caerían bombas sobre Londres.” El economista no considera en el necesario esfuerzo a las ganancias empresariales y sostiene que está bien pagarle a los holdouts aunque seamos, según su propio análisis, un país pobre. En el “relato” de Rappoport (para retomar un término muy en boga), “la sociedad” no incluye a accionistas, rentistas o empresarios y la voluntad elemental de mantener el poder adquisitivo del salario- ni siquiera de aumentarlo- es una pretensión peligrosa. La sangre, el sudor y las lágrimas deberán ser aportados exclusivamente por los empleados.

Durante años, la crítica al kirchnerismo se centró en su esencia autoritaria- que nos llevaba hacia un país cada vez menos libre-, en el empobrecimiento creciente de las mayorías y en los indignantes“subsidios a los ricos”. Hoy nos enteramos que ese modelo liberticida fue en realidad una “orgía de derechos”, que el país empobrecido por las políticas populistas tenía al parecer salarios demasiado altos como para poder mantenerlos y que los subsidios a los ricos no eran más que inaceptables subsidios a la clase media y a los pobres.

Pero, en todo caso, debemos agradecer que, igual que González Fraga, la vicepresidenta Michetti o el propio presidente Macri, la opinión oficialista deje de lado el slang generoso en globos, banalidades y buenas intenciones del PRO y prefiera la honestidad brutal del discurso conservador: la "orgía de derechos" debía terminar.

Foto: trabajadores parisinos disfrutan de la terrible orgía de derechos del Estado francés de los años 50, con escandalosos subsidios a los transportes, al gas, al agua, a la electricidad, a las vacaciones e incluso a la clásica baguette. Así les fue (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED).
Pispeá
 

Próxima Cena de la MAK el miércoles 3 de agosto de 2016



Preocupado por el corazón partido de Luis Majul frente a la infidelidad de nuestro presidente, nuestro Maestro de Luz Elbosnio, el Sri Sri Ravi Shankar del kirchnerismo de salón, dio curso a la Secretaría de Guateques, Pericones y Fiestas de 15 (la ya legendaria SeGuPeFi, por sus siglas en inglés) liderada por Nagus el Magnífico para que organice la próxima Gran Cena de la MAK el miércoles 3 de agosto, en honor a San Eufronio de Autun, obispo cuya vida ejemplar lo iluminó en la suya.

La Gerencia de Invitados Ilustres (la célebre GIL por sus siglas en inglés) decidió no invitar a nadie y logró su cometido. Nos sentimos orgullosos.

Pese a los persistentes llamados del secretario Miguel "Tu tu tu" Braun, tuvimos que sincerar el Menú Alegría, consistente en empanadas frozen, vino de ferretería o gaseosa tibia, a $100, apenas una centésima parte de la factura de gas.

El lugar es el habitual, el ya legendario Salón Dorado Horacito Rodríguez Larreta del Círculo Salvavidas, ubicado en Cabello 3958, barrio carenciado de Palermo, a las 20:00. De 19:00 a 20:00 estaremos transmitiendo la Radio MAK en el mismo lugar.

Quien disponga de recursos extra podrá pedir directamente al Círculo Salvavidas el plato Súper De Luxe Primera Especial, como milanesa, pechuga, ensalada y demás manjares.

Por razones de seguridad nos vemos en la obligación, hoy más que nunca, de mantener el santo y seña: "¡Qué desmejorado que está Elbosnio!". El secretario Burzaco, ataviado con el casco de López, lo exigirá en la entrada.


Foto: en la última Colecta Nacional de la MAK, el General (a la derecha de la foto, con anteojos) enseña a los nuevos reclutas a forzar las donaciones (Cortesía Fundación Led para el Desarrollo de la Fundación Led).
Pispeá
 

La lógica contorsionista


Hace unos días, el ministro de Hacienda Alfonso Prat Gay explicó que al finalizar el gobierno anterior, “estaban dados todos los ingredientes económicos, sociales y financieros para una crisis, pero sin la crisis”, una afirmación asombrosa aún para los estándares generosos del gobierno de Cambiemos.

En realidad, la crisis sin crisis sería el corolario lógico de la dictadura asintomática y el apocalipsis inminente aunque siempre esquivo que según un sinfín de analistas independientes y periodistas serios padecimos durante los doce años de gobiernos kirchneristas. Son claros ejemplos de lógica contorsionista, un método de pensamiento generoso cuyo fin último es impedir que la coherencia discursiva y la duda razonable nos distraigan de nuestras certezas.

En una reciente columna, Carlos Pagni mostró su entusiasmo frente a la actividad hoy desbordante de la Justicia federal: “Las mismas pruebas que acorralan a la ex presidenta exponen a los jueces federales como proveedores de impunidad. Los procesamientos en masa son la otra cara de la siesta de diez años.” La idea misma de “procesamientos en masa” no parece alertar al periodista de La Nación, pese a ser un republicano convencido y un ciudadano respetuoso de las instituciones. No le suena peligrosa ni cargada de intencionalidad política sino todo lo contrario: liberados de la terrible presión del Ejecutivo, los jueces pueden por fin investigar al Ejecutivo…anterior. El frenesí de procesamientos de funcionarios kirchneristas no se debería entonces a presiones políticas sobre esos jueces que según Pagni estuvieron tan habituados a recibirlas sino, al contrario, a la ausencia de presiones que permite por fin que se imparta justicia en total independencia. Como en tantos otros aspectos de la vida, es sólo cuestión de elasticidad argumental.

Luego de denunciar que el gobierno kirchnerista "le (hizo) creer a un empleado medio que su sueldo medio servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos e irse al exterior. Eso era una ilusión. Eso no era normal", el economista Javier González Fraga, ex presidente del Banco Central y actual referente oficialista, decidió continuar en su tarea de exégesis del ajuste. Por un lado explicó que los aumentos masivos de tarifas no afectan a los pobres “porque están colgados”, y por el otro manifestó un deseo casi imperioso: “Me gustaría saber qué tan pobres son los pobres.”

Es decir que teníamos pobres demasiado ricos gracias a un consumo inflado por un gasto público insostenible- según el propio González Fraga- que en realidad serían casi indigentes, ya que no no sólo no gastarían en servicios públicos sino tampoco en transporte (única forma de ser inmunes a la quita de subsidios), aunque el propio González Fraga dice no estar seguro de que sean tan pobres como se cree. En síntesis, se trata de pobres con un alto poder adquisitivo que al ser indigentes no padecen los aumentos, aunque podrían no ser tan pobres. La lógica contorsionista requiere de mucha práctica, no la intenten en sus casas.

Hace unos días, el INDEC publicó las cifras revisadas del crecimiento de la última década, lo que generó furiosas denuncias al kirchnerismo: al parecer, la Argentina “sólo” creció un promedio de 4% por año durante 12 años (y eso tomando una asombrosa contracción del PBI del 6% que Todesca señala en 2009). Lo que para cualquier gobierno anterior- y ni hablar del actual- sería un sueño, es una terrible crítica en el caso del kirchnerismo.

Las cifras publicadas por el INDEC incluían la del déficit del 2015, cuya enormidad hacía insostenible el modelo kirchnerista y justificó gran parte del ajuste de Cambiemos. El hecho de que no fuera del 7% como anunciaron tanto opositores a CFK como “analistas independientes”, sino del 1,9%, no mereció comentario alguno por parte de quienes hoy dirigen la economía del país en base a, al parecer, un dato falso. El gimnasta profesional no le teme a ninguna contorsión por más difícil que parezca.

La lógica contorsionista es otra de las formas del Bobismo, cuyos entusiastas están más enemistados con el discurso lógico que con el kirchnerismo. Esa es la verdadera grieta de nuestra época; no la otra, tan promocionada, justamente, por tantos contorsionistas.


Foto: una economista seria explica cómo el kirchnerismo generó más pobres aumentando desaforadamente su poder adquisitivo (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED).
Pispeá
 

Así fue la gran Cena de la MAK del 01/06 ("Macri lo hizo" y Emmanuel Agis)



Entusiasmado con el blanqueo de fondos fugados por los funcionarios del gobierno que servirían para pagarles a nuestros abuelos, nuestro Maestro de Luz Elbosnio, el Sri Sri Ravi Shankar del kirchnerismo de salón, dio curso a la Secretaría de Guateques, Casamientos y Velorios (la ya legendaria SeGuCaVel, por sus siglas en inglés) liderada por Nagus el Magnífico para que organice una Gran Cena de la MAK el miércoles 1 de junio, en honor a San Caprasio de Lérins, santo solitario cuya vida ejemplar lo iluminó en la suya.

La Gerencia de Invitados Ilustres (la célebre GIL por sus siglas en inglés) convenció con prebendas y clientelismo al amigo Ari Lijalad para que presenté "Macri lo hizo" junto a Graciana Peñafort y Tommy Barban. También recibimos a Emmanuel Agis, ex viceministro de Economía.

La rama femenina de la MAK padeció la ausencia de su líder Mabel, aunque la Prosecretaria Helenita llevó adelante el estandarte, junto a Gladiadora que volvió a venir, para alegría de sus admiradores, y a las luminosas Zablu y Las Pornógrafas, acompañadas por su guardaespaldas Diego.

La cena se inició, como ya es costumbre, con el Orden del Día que estableció la imperiosa necesidad de contar con uno. Tampoco esa noche tuvimos la Crónica de la Rosca Bonaerense del amigo Inye, Nuestro Hombre en La Plata, una ausencia que lamentaron sus miles de fans, agrupadas en la entrada del Círculo.

El amigo Ari explicó que la idea de "Macri lo hizo", ensayo colectivo que él editó, fue dar un testimonio del saqueo. "Como dijo Dady Brieva en la presentación de la Feria del Libro, sabemos que Macri es el tío borracho que hace cagadas en las fiestas familiares, pero con eso no alcanza. Tenemos que exigirle más compromiso a nuestros diputados y senadores, el kirchnerismo ya no sólo pertenece a los dirigentes o a CFK".

Para el amigo Barban, el George Clooney del kirchnerismo de salón, "hay un engolosinamiento por parte del gobierno". Sobre el libro explicó que no conocía a Ari y cuando recibió la propuesta de participar le pareció que era demasiado pronto. "Pero Ari tenía razón: con lo que Macri hizo de marzo hasta ahora hay material para un segundo libro. Es un momento bisagra, hay que archivar lo que se está haciendo pero lo más importante es ver quién va a presentar un proyecto alternativo para el 2017. No alcanza con señalar lo que se hace mal. La energía tiene que estar puesta en volver a construir un movimiento político de mayorías. Los gobernados tenemos derecho a evaluar los resultados de estos casi primeros 6 meses: tenemos más deuda y las mismas reservas, más inflación y más déficit. El paraíso que nos prometen hoy es conseguir a fin de año la misma inflación que la del marxista inepto. Nos explicaban que la plata no saldría y hasta ahora se vendieron 4.600 MUS$ y entraron 600 MUS$.”

Nuestro ex hombre en el Central continuó: “Con LEBAC al 30% se muere la actividad. Es lo contrario de lo que hicieron Néstor y CFK que pusieron el foco en el desempleo y no la inflación.”

Para nuestro Maestro de Luz Elbosnio, milagrosamente callado hasta ese momento, el riesgo es que los medios consigan un nuevo “que se vayan todos”, es decir, que la furia ciudadana no vaya hacia un modelo político sino hacia la clase política en su conjunto.

Para Ari, el gran tema es: “cuando se arme el quilombo, ¿quién lo va a capitalizar?”

Para el amigo Niqueco, se le exige mucho más a los gobiernos que no se apoyan en el establishment, de ahí que CFK no tenga las mismas prerrogativas de un Macri, por ejemplo.

Un compañero lanzó una consigna estentórea “¡el peronismo será revolucionario o no será!” a lo que el amigo Emmanuel Agis, que acababa de llegar, contestó con una más realista: “el peronismo será revolucionario o será oficialista”.

Para Agis, “acá hay un revanchismo pero no es el del ´55. Hubo varias internas, una de ellas empieza con la reestructuración de la deuda lanzada por Néstor. Prat Gay, en aquel momento presidente del Central, pedía una negociación rápida y pago en efectivo. Néstor quería una lenta y que no fuera en cash. La quita de la deuda generó un enorme crecimiento pero también la necesidad por parte del mercado financiero de castigar ese modelo. De ahí la necesidad del gobierno actual de pagarle a los Buitres rápido y en efectivo.”

“La segunda interna, continuó Agis, fue entre Néstor y Lavagna, en 2006. Lavagna quería enfriar la economía para frenar la inflación y Néstor se negó (a Moyano le parecía una locura enfriar la economía con 11% de desempleo).”

“La tercera interna fue la de las tarifas: el programa de todas las empresas de servicios en los ´90 era la dolarización. Teníamos las tarifas más altas del mundo. Hoy el aumento fue por encima de la dolarización: 1000%. De tener la energía más barata volvimos a ser los más caros de la región.”

Ante la pregunta de un compañero, Agis explicó que “no es que los jóvenes volvieron a creer en la política con Néstor sino que la política volvió a creer en los jóvenes. En 1994 todos lo estudiantes de Economía querían ser como Cavallo, en el 2001 todos lo puteaban.”

“Con Axel dábamos clases en la facultad explicando la crisis del 2001. Lo que llamábamos keynesianismo, Néstor nos explicó que era peronismo: meter plata por abajo. No nos olvidemos que Néstor daba aumentos por decreto.”

“Me hice kirchnerista con las crisis del campo. El kirchnerismo es el peronismo del siglo XXI.”

“Los que se paren en el medio de la Grieta, salvo que sepan volar, se van a caer”.

“Uno de los problemas del gobierno actual es que quienes lo apoyan tienen exigencias contradictorias: el campo quiere un tipo de cambio alto y Techint quiere salarios bajos. Peor que un programa económico de derecha es uno ambidiestro”

Para la amiga María Pita el problema es que es un gobierno de las corporaciones, “es decir que vamos a más autonomía en las FFAA, Seguridad y Economía.” El amigo Juan intentó disuadirla de seguir denunciando al gobierno, señalándole el micrófono que sobresalía de una botella de Vasco Viejo. No lo logró.

Sobre el proyecto de “reparación histórica para los jubilados”, Agis opinó que los fallos de la Corte no son redistributivos, la dan más plata a los más ricos. "Hoy la jubilación de Badaro sería de $112.000. Cuando ya no alcance la guita, van a vender las acciones que tiene la ANSES”

“El PRO es un bicho distinto a lo que vimos en los ´90. No cree que el Estado no tenga que hacer nada, es obra pública con mucho menos gasto en otras áreas.”

El amigo Contradicto no hizo volar sillas, Tom Slick no acotó ya que ni vino, como tampoco vino Dani, nuestro Interrumpidor Oficial y Matías, su joven Padawan, apenas interrumpió para servirse más vino. Son tradiciones que se pierden, en pleno invierno del fin de ciclo.

Fue el momento en el que eligió Graciana Peñafort, madrina de la MAK, para explicar la modificación del decreto de Alfonsín sobre los nombramientos en las FFAA: “Para la Constitución, la autoridad máxima de las FFAA es el Presidente, pero hasta Alfonsín existía una tradición de autonomía en el Estado Mayor. Era un verdadero Estado paralelo, en áreas como Salud, Vivienda…etc. Alfonsín saca a las FFAA de la Seguridad Interior y le quita la autonomía. Hoy, con Macri, el Estado Mayor vuelve a tener el control de los nombramientos por debajo del grado de coronel. Es una pésima noticia, quita control civil.”

Hablamos del viejo truco de las Nuevas Amenazas, invento del Comando Sur de los EEUU, que opera desde hace años para que las FFAA latinoamericanas se ocupen de Seguridad Interior, algo impensable en EEUU. Recomendé una muy buena entrevista de Andrés Oppenheimer al funcionario del Pentágono Roger Pardo y a Horacio Verbitsky (a partir del minuto 1:28).

Terminada la última empanada frozen, varios gendarmes con cascos y palos liderados por la ministra Bullrich en traje de fajina, nos pidieron que despejáramos el Salón Dorado Horacito Rodríguez Larreta pero sin lanzar una sola bala de goma. Agradecimos la cortesía y volvimos a nuestras casas en grupos de no más de dos personas.

Todo lo que quieran pero ya no le tenemos miedo al censista.

Foto: en las escalinatas del Círculo Salvavidas, nuestro Maestro de Luz acompaña a Emmanuel Agis, al joven Ari Lijalad (en pantalones cortos) y a Barban (con saco cruzado). Junto a ellos, el General (en uniforme de oficial makista) Graciana Peñafort (con vestido de flores y sandalias blancas) y, de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo: el amigo Bigote, Niqueco, Ale Pestarini, líder del kirchnerismo de diván, el temible Cirujano junto a María Amelia, notaria de la MAK, Helenita, Gladiadora, María Pita y el amigo Juan, Debora Y., la prima Marisa, Contradicto, el amigo Safi, Matías, el joven Padawan, Las Pornógrafas, el Padre del Hijo y miles y miles de participantes más contados por Todesca que prefirieron no salir en la foto.

A mí, por supuesto, no me busquen. Sin plata para pagar el gas menos vamos a tener para pagarle a un fotógrafo así que volví a sacar mi vieja Kodak Fiesta del baúl. Así estamos.








Pispeá
 

Próxima Gran Cena de la MAK el miércoles 6 de julio del 2016



Preocupado por la crisis que no era crisis de Prat Gay, corolario lógico a la dictadura asintomática y al apocalipsis inminente aunque siempre esquivo, nuestro Maestro de Luz Elbosnio, el Sri Sri Ravi Shankar del kirchnerismo de salón, dio curso a la Secretaría de Guateques, Cachondeos y Chapuzas (la ya legendaria SeGuCaCha, por sus siglas en inglés) liderada por Nagus el Magnífico para que organice la próxima Gran Cena de la MAK el miércoles 6 de julio, en honor a Santa Ciriaca de Nicomedia, mártir cuya vida ejemplar lo iluminó en la suya.

La Gerencia de Invitados Ilustres (la célebre GIL por sus siglas en inglés) volvió a brillar: con prebendas y clientelismo logró asegurar la presencia de Las Pochonetas, nuevo colectivo político de chicas superpoderosas, con la compañera Juliana Di Tullio, la amiga Mariana Moyano, nuestra madrina Graciana Peñafort y muchas chicas más que prefirieron guardar el anonimato.

Pese a los persistentes llamados del secretario Miguel "Tu tu tu" Braun, tuvimos que sincerar el Menú Alegría, consistente en empanadas frozen, vino de ferretería o gaseosa tibia, a $100, apenas una centésima parte de la factura de gas.

El lugar es el habitual, el ya legendario Salón Dorado Horacito Rodríguez Larreta del Círculo Salvavidas, ubicado en Cabello 3958, barrio carenciado de Palermo, a las 20:00.

Quien disponga de recursos extra podrá pedir directamente al Círculo Salvavidas el plato Súper De Luxe Primera Especial, como milanesa, pechuga, ensalada y demás manjares.

Por razones de seguridad nos vemos en la obligación, hoy más que nunca, de mantener el santo y seña: "¡Qué desmejorado que está Elbosnio!". La ministra Bullrich en uniforme de fajina lo exigirá en la entrada.


Foto: en el último workshop de la MAK, el General (con un bate en la mano) enseña a los nuevos reclutas los rudimentos del diálogo kirchnerista (Cortesía Fundación Led para el Desarrollo de la Fundación Led).
Pispeá
 

Cuando el mejor pierde


Para pasar el mal trago, me quedé jugando anoche con una comparación entre la derrota terrible de la selección argentina que nos duele a todos y aquella otra derrota que nos duele a la mitad menos uno.

¿Qué ocurriría ante este final de torneo si le aplicásemos la lógica indignada de los antiK?

La Nación nos explicaría que la Argentina decente festeja el duro fin de una era.

Mis vecinos de café me explicarían que Messi perdió por evasor. Y exigirían, junto a otros indignados de café, que devolviera todo lo que robó y que nunca más jugara al fútbol. "Pero toda, TODA, no sólo la que le pescaron" aclararían.

Alfredo Leuco suscribiría contándonos que los países serios no ponen a delincuentes en sus equipos y por eso ganan.

"Era claro que Messi no quería ganar. Apostó a perder", escribirían los periodistas independientes, no todos del diario El Mercurio.

Esperaríamos todos una sincera y profunda autocrítica de parte de todo el equipo, del DT, y de la AFA. Una sofisticada y larga tesis que nos explicara por qué se perdió por ese penal después de empatar los 4 tiempos. Explicación que para ser sincera debería incluir confesiones de crímenes espantosos, delitos, malas voluntades y alguna calamidad mayor.

Todos coincidiríamos que las explicaciones dadas no son las verdaderas, porque de hecho sabríamos las verdaderas. Aunque no encontraríamos dos iguales entre los muchos coincidentes.

"Es el síndrome de Hubris que aparece entre quienes han ganado demasiados premios", predicaría el teledoctor Castro hablándole a la mamá de Messi.

"Aposté por Chile porqué era obviamente un equipo mejor y la Argentina uno lamentable", fanfarronearía Melconian.
"Pero si arreglan las cosas, la próxima apuesto por ustedes" nos prometería.

"Perdimos por fauleros. La falta de ética en el juego nos costó un jugador y varias amarillas. Tenemos que pensar en un fútbol distinto, sin violencia, sin cabida para fauleros agresivos", nos explicaría Stolbizer, mientras acompañaría a los chilenos a dar su vuelta olímpica.

La embajada de Chile agasajaría a Massa, Macri, Urtubey y a varios prohombres argentinos más que apoyaron siempre el buen deporte, desde la tribuna chilena.
Como bien nos diría Mauricio, "Huevón, si estos caballeros ganaron, es que juegan más honestamente, en serio, con dialogo y todo eso".

La veríamos a Pato Bullrich corriendo con cortos y botines asegurándonos que no se detendrán hasta no cerrar todos los clubes que los han amparado. "Lanzamos una campaña contra la violencia y la evasión, comenzando por los titulares de la selección" diría.
"Y para no ser visto como discrecional, incluiremos a los suplentes de la selección y su plantel técnico", agregaría.

"Es el fin de Messi y de todos sus seguidores", concluirían los analistas serios e independientes.
"Messi debería renunciar al fútbol, dar un paso al costado". "Un partido así no se pierde sin sabotaje. Cárcel para el DT y el resto del plantel, hasta que confiesen el inocultable dolo", vociferarían en sus programas de clara posición neutral.

Al grito de "cambiemos todo" algunos sugerirían llamar Cambiemos a la nueva selección. "Una selección abierta al dialogo, no cerrada a un país determinado", nos diría Michetti.

Mientras Sabsay pediría el titulo de Messi para alguna cosa y Gil Lavedra el antidopping (porque sólo los drogados pierden un penal así), escucharíamos sobrios abogados que nos explicarían que esto pasa por la falta de alternancia.
Es innegable que si los jugadores no pudiesen jugar más de 4 años en la selección, Messi no habría perdido ese penal.

Julio Bárbaro nos recordaría, desde un estudio de TN ambientado en arco, que después de jugar con Perón, la selección se transformó en una bolsa de gatos donde cada uno sólo busca permanecer. "Ya no les importa el juego, ni la selección".

"Si Messi renuncia es por cobardía. Abandona a sus compañeros en el peor momento", nos explicarían los mismos periodistas serios que vaticinaban su renuncia, luego la pedían y finalmente la criticarían.

Bonelli diría que con el viento de cola que tuvieron, cualquier equipo habría llegado a la final. Pero que perdieron por incompetentes, saboteadores, por no saber dialogar con el equipo contrario, ni encontrar un final mutuamente conveniente.

Descubriríamos los millones de personas que asegurarían, ya decir desde el 2009, que Messi era un pecho frío y que perderíamos por sus errores.

El equipo chileno en pleno, junto a un panel de periodistas serios también chileno, pedirían pasar en prime time todos los fouls de argentina que el arbitro no cobró. Aparecería el índice FNC, de fouls no cobrados, medido por una ONG chilena y seria (valga la redundancia) que la Argentina encabezaría junto a Venezuela y Cuba.

Le quedaría claro al mundo, según aquellos que hablan por el mundo, que este equipo argentino fue esencialmente violento y evasor, y que por eso mismo perdió.

Algún editorial se animaría a un análisis psicológico del fútbol: "Messi dejó de escuchar a la pelota, comenzó a pensar más en la plata que en el juego, más en ganar el partido que en simplemente prestigiar este juego centenario. Lo que ocurrió es que la pelota le dijo BASTA".

Varios jugadores renunciarían a la selección, diciendo que ellos no cometen foul ni pierden penales. Aclarando que siguen apoyando a la selección y que le reconocen méritos a Messi. Pero hasta que este no confiese que es un inútil ante una pelota, prefieren armar una selección "en busca de país".

Rosendo Fraga prepararía una buena lista de cosas que la Argentina debería hacer con su fútbol para volver a ganar. La primera sería darle los derechos exclusivos de televisación a Clarín. La segunda sería canalizar la pasión futbolística de nuestros jóvenes hacia el servicio militar obligatorio. "Si pretendemos ganarle a Chile será con la remera verde oliva, no con la celeste y blanca" diría, rememorando viejos consejos.

El burrito Ortega sería denostado por ultra Messista al salir a negar lo obvio, que Messi es un pecho frío.

Los K ya sabíamos lo que se siente perder teniendo al mejor, en nuestro caso a la mejor. Teniendo un gran equipo en nada inferior al que nos gana.
Ya conocíamos lo que es perder por poco y por ese poco bancarse las consecuencias que las reglas del juego imponen a quien pierde. Consecuencias que no se detienen en ver si se pierde por poco o mucho.
Los K ya vivimos el desbande que produce perder, los que se alejan de quien pierde un penal sin importar los que acertó. Las críticas que florecen basadas en errar una vez, en medio de una larga lista de aciertos. La soberbia de llamar "derrota" a perder reñido. El gozo de todos quienes nos detestaron por los partidos que ganamos, al exagerar el valor de esta victoria y el significado de este partido perdido.

Aún así, anoche, los K como el resto, tuvimos que volverlo a sentir.

Como consuelo, los simpatizantes de la celeste y blanca no vamos a tener que padecer (por esto al menos) el escarnio, ni el intento de instalar en nosotros la idea que perdimos por ser esencialmente unos perdedores, por merecerlo, por ser moralmente peores, humanamente inferiores.

Esta vez sólo lamentaremos haber perdido. Con todas las consecuencias que eso implica, pero ni una más.

Pispeá
 

El gobierno más corrupto de la Historia



Publicado en Nueva Ciudad.

Hace unos días, en plena madrugada, José López, exsecretario de Obras Públicas de la Nación durante los tres períodos kirchneristas, fue arrestado por la policía mientras intentaba ocultar cerca de 9 millones de dólares en un convento de la provincia de Buenos Aires. El aparente estado de pánico del ex funcionario agregó aún más asombro a toda la historia, no desprovista de la sospechada participación de los servicios de inteligencia.

De inmediato, los medios se hicieron eco de la noticia. Un periodista concluyó que eso probaba lo que él mismo venía afirmando desde hace años, sin la ayuda de López: que el gobierno de CFK fue el más corrupto de la Historia. Otro exigió excusas de los simpatizantes kirchneristas “por apañar corruptos” y un tercero, al contrario, pidió que tuvieran la decencia de guardar silencio.

Cuando estalló el escándalo de las escuchas telefónicas en la CABA y fue detenido el jefe de la Metropolitana, Jorge “Fino” Palacios y luego su segundo, Osvaldo Chamorro, acusados de espiar a legisladores porteños de la oposición, esos mismos medios no exigieron ningún acto de contrición a quienes apoyaban a Mauricio Macri, entonces Jefe de Gobierno. No les exigieron que pidieran disculpas por Palacios, con argumentos como “todos sabemos que el Fino es Macri” o “se los dijimos desde un principio”. Tampoco lo hicieron cuando el propio Macri fue procesado en la misma causa -procesamiento que duró milimétricamente hasta que asumió como presidente- y se negó, con razón, a renunciar pese al pedido de algunos opositores.

El gobierno kirchnerista y, sobre todo, sus simpatizantes, no disponen de esa prerrogativa. Los actos de corrupción de un funcionario implican la corrupción del gobierno e incluso la de quienes lo apoyaron. Pero sobre todo, y ahí radica el truco mayor, implican que también las políticas llevadas a cabo por ese gobierno fueron corruptas, como sus ideas, sus alianzas regionales, sus principios y sus prioridades.

Como escribió Pedro Biscay, ex integrante la Procuraduría Adjunta de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC): “Si un funcionario público cometió un delito, entonces todo lo que rodea a ese funcionario público también es delictivo. Es la lógica de la asociación ilícita aplicada a la organización de la política”.

Los medios, con la histórica participación de los servicios, son como un guía que nos conduce por las catacumbas de la política, pero evitando con cautela los recovecos del poder económico. En lugar de prender las luces para que veamos todo, nuestro guía ilumina con una pequeña linterna aquello que quiere que descubramos. Es inevitable indignarnos con las imágenes de fajos de dólares ocultos en un convento o con el paseo mediático de un hombre de mirada alocada portando un casco de guerra. Pero así como conocemos hasta las preferencias capilares de Fariña, nada sabemos de otro arrepentido, Hernán Arbizu, ex gerente del JP Morgan acusado de fraude en EEUU, que presentó a la justicia argentina un listado de empresas y personas físicas que habrían fugado 6.000 millones de dólares con la ayuda de su ex empleador. El fiscal Marijuan, tan activo en otros casos, nada investigó en 8 años y Arbizu será finalmente extraditado a EEUU. No veremos fajos de billetes, ni cascos, ni escucharemos lamentos indignados. Nadie calculará cuantas escuelas se podrían haber construido con esa plata ni exigirá disculpas al directorio del JP Morgan por contratar al fraudulento Arbizu. La linterna del guía evitará ese rincón de la catacumba.

La corrupción pública-privada y el financiamiento negro de la política son temas crónicos de nuestro país (aunque no sólo del nuestro), que el kirchnerismo no quiso o no pudo resolver. Creer que la solución puede venir del gobierno de los contratistas del Estado puede parecer candoroso, pero en el fondo no es lo que realmente cuenta.

Lo que realmente importa, lo que debería concentrar nuestra limitada capacidad de indignación con este o cualquier otro gobierno, son nuestros otros y más graves dilemas, que siguen siendo los mismos aún después de Niembro, de los Panamá Papers o de López. Y sólo pueden resolverse con política, no con indignaciones digitadas bajo la luz de una pequeña linterna.

Foto: Las denuncias contra Ataliva Roca (funcionario cuestionado que inspiró la famosa frase de Sarmiento “El presidente Roca hace negocios y su hermano ‘ataliva’”, referida a la corrupción en la cesión de tierras fiscales) nunca modificaron la idea que tenemos de las presidencias de su hermano. Eran otros tiempos (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED)
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Una asimilación exitosa




Columna publicada en Nueva Ciudad.

"El AR-15 es uno de los rifles más populares de Estados Unidos". Blog de la National Rifle Association (NRA)

Hace unos días, en plena madrugada, un hombre entró en una discoteca gay de Orlando con un arma de guerra y asesinó a cincuenta personas. Era estadounidense, nacido en Nueva York, de padres afganos. Luego de ser abatido por la policía, el FBI informó que podría tener "simpatía por el terrorismo islámico". Una llamada que hizo el tirador al 911 antes de ingresar a la discoteca, con una vaga proclama, abonaría esa teoría, aunque el propio Estado Islámico recién asumió la autoría del atentado luego de que fuera informado por la prensa. Su padre y su ex mujer desmintieron que fuera religioso o que tuviera nexos con el terrorismo islámico y señalaron su carácter violento y homofóbico. En el discurso que hizo poco después de la masacre, Barack Obama la definió como"un acto de terror y de odio" y la vinculó a su frustrado intento de regular las armas en EEUU. El hecho de no vincular al terrorismo islámico en su discurso le valió un pedido de renuncia de parte del candidato republicano Donald Trump, quién repitió su proyecto de prohibir la entrada a EEUU a los inmigrantes musulmanes (aunque el autor del atentado fuera estadounidense). "Si no actuamos con dureza e inteligencia muy rápido ya no vamos a tener un país", concluyó.

En Argentina, Carlos Maslatón, un personaje que parece de ficción y que se define como"derechista del tercer mundo y liberal", dedicó la masacre de Orlando a Mauricio Macri, criticándolo por querer traer "3.000 potenciales terroristas islamistas" al país. Como Trump, anuncia una inminente guerra islámica y resuelve el dilema de que el culpable sea norteamericano lanzando un novedoso concepto: la nacionalidad subjetiva. Independientemente de que el responsable sea norteamericano o francés -como en el caso de los atentados de Paris- su nacionalidad es "la del terrorismo islámico". Más allá de lo delirante del mismo, el planteo ilustra bien el pensamiento de"ciudadela sitiada" que padecemos desde hace unos años.

Lo asombroso es que ese tipo de pensamiento paranoico se dé en países en los que no existe un"ser nacional". Tanto EEUU como Argentina son el resultado de la inmigración masiva. El bisnieto rosarino de un sastre polaco no se siente menos argentino que el chozno de Güemes, así como Arnold Schwarzenegger no se siente menos estadounidense que cualquiera de las elegantes damas de las Daughters of the American Revolution, pese a haber nacido en Austria.

Hacia 1900, uno de cada cuatro habitantes de la Argentina era extranjero mientras que EEUU recibía a 25 millones de inmigrantes. Esa "invasión pacífica" enfureció a algunos estadounidenses que crearon la Liga de Restricción de la Inmigración, con argumentos tan paranoicos como los de Trump, mientras que en Argentina la Liga Patriótica proponía "estimular el sentimiento de argentinidad" y proteger a la Patria del bolchevismo, el anarquismo, el judaísmo y muchas otras calamidades imaginarias.

Si los argentinos y norteamericanos de hace algunas generaciones hubieran tenido el mismo miedo a los inmigrantes que profesan Trump y Maslatón, probablemente ni uno sería norteamericano ni el otro argentino.

Pero esa no es la mayor paradoja. Omar Mateen, el tirador de Orlando, asesinó a 50 personas con un arma de 500 dólares que se puede comprar por correo y dispara 45 balas por minuto. La misma que usó James Eagan Holmes en la masacre de Aurora en 2012, Adam Lanza en la de Newtown en el mismo año y Syed Rizwan Farook y Tashfeen Malik en la de San Bernardino del 2015. Un arma que según The Telegraph poseen casi 4 millones de personas en EEUU. Salvo Malik, todos los atacantes eran jóvenes norteamericanos, algunos de origen inmigrante. Si algo prueban las masacres es que, en apenas una generación, esos ciudadanos recientes aprendieron la barbarie armada propiciada por la poderosa National Rifle Association como si tuvieran varias generaciones de norteamericanos armados detrás. Entre 1966 y 2012, hubo en EEUU 90 tiroteos en masa. Se define como "mass shooting" al tiroteo en el que mueren tres o más personas, con exclusión de los enfrentamientos entre bandas o los crímenes contra la propia familia del asesino.

Una asimilación exitosa de la que la derecha norteamericana, empezando por Donald Trump, debería vanagloriarse.

Foto: un joven norteamericano recibe los primeros rudimentos sobre convivencia y solución de controversias (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED). 
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El pasado inventado



Columna publicada en Nueva Ciudad.


"La situación es peor que la anunciada por el gobierno saliente”

Fernando De la Rúa / discurso inaugural del 10 de diciembre de 1999.


Al terminar la II Guerra Mundial, Charles de Gaulle se hizo cargo del gobierno provisional francés y logró algo casi milagroso: transformar a Francia, que había transitado la guerra dividida entre la zona ocupada por los alemanes y el régimen filo-nazi de Vichy, en un país resistente. No fue una jugada menor, teniendo en cuenta la poca estima que le tenían los aliados norteamericanos, quienes un tiempo antes lo consideraban un Mussolini en potencia y planeaban para Francia un destino de protectorado similar al que pensaban para Alemania y Japón. Como la policía parisina, que durante la ocupación fue ferviente auxiliar de la Gestapo hasta que, pocos días antes de la Liberación, llevó adelante una valiente huelga contra el ocupante, a fines de 1944 Francia descubrió que, en realidad, era un país aliado. De Gaulle había inventado un pasado.

Hace unos días, la vicepresidenta Gabriela Michetti opinó que “la economía que encontramos estaba peor que la de 2001”. Ya en otras declaraciones, Michetti había denunciado la “riqueza artificial”impulsada por el gobierno anterior. Es decir que, pese a estar peor que en el 2001 -año en el que el desempleo trepó al 20% y la pobreza en Capital y Gran Buenos Aires llegó a más del 50%- la economía permitió impulsar el poder adquisitivo de las mayorías. El kirchnerismo logró que, a la vez que eran cada vez más pobres, las mayorías consumieran cada vez más.

Por su lado, y siguiendo un guión común, la gobernadora Mariu Vidal, explicó que "era mentira que podían tener calefacción y electricidad sin tarifas reales". No sabemos con precisión qué serían “tarifas reales” dado que, a decir verdad, el mecanismo para fijarlas no se trata de una fórmula técnica sino de una ecuación política que decide quién paga la parte del león, pero comprendemos que a través de estos comentarios sobrevuela la misma idea del aumento de la pobreza a la par del aumento del consumo.

Tanto la vicepresidenta como la gobernadora y, en general, cada funcionario de Cambiemosinvolucrado, lamentan tener que tomar las decisiones que toman a la vez que explican que son “ineludibles”. Es más, muchos de sus simpatizantes opinan que cualquier gobernante haría lo mismo, más allá de su signo político. Como dijo Ricardo López Murphy durante su breve paso por el ministerio de Economía de la Alianza: “no se trata de política, ni siquiera de economía, es simple aritmética”. El pensamiento conservador suele disfrazar decisiones políticas como respuestas técnicas neutras o, aún mejor, como fatalidades.

La dificultad de este pensamiento reside en que para que la sociedad acepte una fatalidad debe existir una calamidad previa y, sobre todo, ser evidente. La terrible “cirugía mayor sin anestesia”llevada adelante por Carlos Menem, por ejemplo, encontró su justificación en la hiperinflación de 1989. Nadie necesitó de la exégesis de ningún economista serio para comprender la calamidad que padecía en ese momento, como tampoco la necesitó una década más tarde, en diciembre del 2001. Fueron catástrofes manifiestas.

Hoy, por el contrario, necesitamos de toda la creatividad de nuestros economistas serios para intentar comprender que durante doce años vivimos un extraño período que aumentó artificialmente el empleo y el poder adquisitivo de las mayorías a la vez que expandió su pobreza.

Atenuada la alegría ciudadana y sin noticias de las inversiones inminentes que nos transformarían en Australia, la carta del gobierno parece ser la misma que usó De Gaulle hace 70 años. Aunque su talento para inventar un pasado no parece, por ahora, igualar al del estadista francés.




Foto: el laboratorio Néstor Carlos Kirchner, en el que científicos del INVAP creaban la realidad paralela que engañó a millones de ciudadanos (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED).
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